martes, 17 de mayo de 2016

DEDICADO A PILAR GIL




31 de mayo, martes, 17:30. Una llamada telefónica de una chica con voz suave y melosa. Dije para mí: ¡Ya me quieren vender un colchón maravilloso y unos cojines para la tercera edad! Y yo, mientras escucho, me voy inventando un rollo para quitarme del lío.

         Pero ¡sorpresa! La voz suave y melosa que pregunta por María Angustias Gil resuelta ser la de Blanca, la hija de Pilar Gil, que me informa del festejo que en secreto le están preparando sus antiguos alumnos de Marchena.

         Me encanta después de 40 años recordar el Instituto Isidro Arcenegui y a sus gentes. Con Pilar Gil he tenido algunos contactos, aunque muy espaciados en el tiempo; pero sabemos la una de la otra.




Me he puesto a buscar fotos de aquellos cursos, de viajes, fiestas, etcétera.
 Y algo he encontrado.



       
 Y además, como recuerdos de mis cursos viviendo con Pilar, guardo con especial aprecio un cabecero de cama diseñado por ella, de hierro azul, precioso, un pijama y dos agarradores de cocina muy originales. 



         Ella era genial. Tenía una creatividad sorprendente. Recuerdo que una tarde lluviosa y sin tareas educativas, en media hora me hizo un pijama de estilo japonés y me quedé estupefacta. Cómo se puede diseñar, comprar la tela, cortarla y coserla… y en un dos por tres… ¡pijama hecho! Las cosas de Pilar Gil. Nunca había conocido una apersona de mente tan rápida, que se le ocurre hacer algo y en cinco minutos está en la tarea y además acaba pronto y con toda eficacia. Igual era en la cocina o haciendo un jersey o una bufanda. ¡Qué desenvoltura!

         Tengo muy buenos recuerdos de emociones compartidas, de su amabilidad y cariño; y de su generosidad en pedirme que viviera en su casa sin contrapartida alguna.

         Estuve en Marchena cuatro cursos y conocí a mucha gente amable y cariñosa. Me sentí muy bien allí y eso que llegué no de buena gana. Ya recordaremos el sábado 18 más cositas.

         Muchas gracias por acordaros de mí para esto.

         Besos de Angus.

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