Quienquiera
que tú seas y lo leas
léelo
como quieras y deseas
y al
olvido no des mi pobre nombréis
Alfred de Musset
LOS RECUERDOS SON INDELEBLES CUANDO
PASAN POR EL CORAZÓN
¿ME queréis matar? Me
subió la tensión, la adrenalina y…la bilirrubina. Cuatro días después sigo
flotando por las nubes sin terminar de aterrizar. On vole, on vole..
Mi amiga me ha dicho que, por primera vez, me vio sin
ser yo quien controlaba la situación, que me dejaba llevar sobrepasada por los
acontecimientos. Decidme ¿Eso es grave? ¿Estoy ya más para allá que para acá?
¿RECORDÁIS como empezó esta
nuestra historia? Un buen día, un 3 de octubre de 1970, a las nueve de la
mañana, cayó por allí una mocita minifaldera recién importada de Francia ¡Casi
nada la Francia
de De Gaulle! ¡La France de la grandeur!
- ¡Mademoiselle Yil, passez au bureau de
monsieur le directeur ! Era en Burdeos.
Y monsieur la
regañó porque no podía ir a clase con pantalones. Al día siguiente la demoiselle apareció con minifalda. Ah,
no, no era una minifalda cualquiera. Era la primigenia, la auténtica, la de
Mary Quant, que sólo se quitó cuando apareció la maxifalda. De un extremo al
otro. Muy moderna era yo. Rompedora, me dijo uno de vosotros. Rompedora y miope
– poquito, tampoco hay que
pasarse ¡eeh! – con una hermosa melena - ¡Oh cielos, que se fizo de
aquella melena! - recogida en dos colitas a la altura de las orejas y
calcetines tobilleros. Un primor de criatura.
- Señorita, ¿ha terminado usted?, me preguntó muy
respetuoso un muchachito que, preocupado por su porvenir, creía que aquella
zangolotina, salida de no se sabía donde pudiese darle clase de no se sabía
qué. El pobre se cayó con todo el equipo cuando descubrió que le daría
geografía universal, sin saber donde estaba el Yangtsé-Kian, y mucho menos el
Hoang-Ho; de comentario de texto de literatura española, matemáticas y francés.
Lo que llamaban en jerga “restos”
- A ver, Pepito, ¿qué es contar?
- Contar es
poner en correspondencia biunívoca el conjunto de los números con el de las
cosas que queremos contar, cantaba Pepito como un papagayo sin saber lo que
decía
Literal ¡Qué horror! Así de irracional era la cosa.
Como por mi especialidad de “Filosofía Pura”, había estudiado lógica formal, se
suponía que tenía que saber lo que en aquel entonces era “matemática moderna” Y
así aprendí matemáticas. Ahora cuando lo cuento nadie se lo cree. A los senos y
cosenos no llegamos ¡Lástima!
Mirad, chiquitos, con vosotros no puedo atribuirme
méritos que no tengo y si algo hice bien es porque salió así. Tuvimos
encuentros y desencuentros, que de todo hubo, y traté de hacer juegos de
prestidigitador. Hice muchas tonterías. Me moví a mis anchas. Unos días
disfrutábamos todos; otros me levantaba con mal pie y, seguro que llegaba
avinagrada y repelente. Os hablé mucho, muchísimo. Os conté historias e
historietas que formaban parte de cómo entendía – y sigo entendiendo - la
enseñanza. Primero tenía delante de mí niños, luego alumnos, y los niños no
pueden mantener, creo, la atención durante cerca de una hora aguantando rollos
macabeos. Muy necesarios, pero rollos, así que os contaba pamplinitas que
hacían la clase más digerible. No os contaba nada portentoso. Eran pequeñas
historias humanas para mocitos que tan pronto reían como estaban hundidos en la
miseria sin saber por qué. A cambio, disfruté muchísimo con vosotros y ahora,
cuando no lo esperaba, habéis sido generosísimos devolviéndome CARIÑO con
mayúsculas. Jamás, jamás olvidaré esa entrada en el Manolo. Estaba tan
emocionada, tan nerviosa, que esa noche no dormí y a las seis estaba leyendo Le
petit prince – les grandes personnes ne
comprennent jamais rien toutes seules, et c´est fatigant, pour les enfants, de
toujours et toujours leur donner des explications –traducción para los de inglés y para los que lo hayan
olvidado: Los mayores no comprenden nunca
nada solos, y es cansado, para los niños, desde siempre y siempre darles
explicaciones ¡Casi nada! ¡Como son los mayores!
Gracias, gracias por haberme enseñado a ser profesora. Gracias por haberme hecho sentir, por un momento, una mezcla
de Ava Gadner y Sofía Loren. Gracias por ser tan majos y tan guapos. Sí, sí, sí
guapos. No me he equivocado. Guapos aunque algunos tengan la frente un poquitín
despejada. ¿Y las niñas? ¡Dios! Las niñas estaban esplendorosas. Todos
entrañables, queribles, achuchables ¡Y yo con estos pelos!
Perdón por haberos hecho padecer mi inexperiencia y
perdón si herí a alguno sin querer.
“Mis niños
de Marchena”, je ne vous dis pas au revoir, je vous dis à bientôt et recevez un
gros bisous parce que je vous adore.– Traduzco, melones: no os digo adiós, os digo hasta
pronto y recibid un beso gordo porque os adoro
Firmado: Pilar
La que en su día fue para vosotros la
Srta Pilar
Le conseil du jour: soyez sages – El consejo del día: sed buenos, honestos, prudentes.
S O S: Como
entre vosotros hay las más diversas profesiones, ya mismo se va a necesitar un
geriatra.
