martes, 21 de junio de 2016

A MIS NIÑOS DE MARCHENA...





Quienquiera que tú seas y lo leas
léelo como quieras y deseas
y al olvido no des mi pobre nombréis
         Alfred de Musset




LOS RECUERDOS SON INDELEBLES CUANDO PASAN POR EL CORAZÓN

¿ME queréis matar? Me subió la tensión, la adrenalina y…la bilirrubina. Cuatro días después sigo flotando por las nubes sin terminar de aterrizar. On vole, on vole..
Mi amiga me ha dicho que, por primera vez, me vio sin ser yo quien controlaba la situación, que me dejaba llevar sobrepasada por los acontecimientos. Decidme ¿Eso es grave? ¿Estoy ya más para allá que para acá?

¿RECORDÁIS como empezó esta nuestra historia? Un buen día, un 3 de octubre de 1970, a las nueve de la mañana, cayó por allí una mocita minifaldera recién importada de Francia ¡Casi nada la Francia de De Gaulle! ¡La France de la grandeur!
- ¡Mademoiselle Yil, passez au bureau de monsieur le directeur ! Era en Burdeos.
Y monsieur la regañó porque no podía ir a clase con pantalones. Al día siguiente la demoiselle apareció con minifalda. Ah, no, no era una minifalda cualquiera. Era la primigenia, la auténtica, la de Mary Quant, que sólo se quitó cuando apareció la maxifalda. De un extremo al otro. Muy moderna era yo. Rompedora, me dijo uno de vosotros. Rompedora y miope – poquito, tampoco hay que pasarse ¡eeh! – con una hermosa melena - ¡Oh cielos, que se fizo de aquella melena! - recogida en dos colitas a la altura de las orejas y calcetines tobilleros. Un primor de criatura.
- Señorita, ¿ha terminado usted?, me preguntó muy respetuoso un muchachito que, preocupado por su porvenir, creía que aquella zangolotina, salida de no se sabía donde pudiese darle clase de no se sabía qué. El pobre se cayó con todo el equipo cuando descubrió que le daría geografía universal, sin saber donde estaba el Yangtsé-Kian, y mucho menos el Hoang-Ho; de comentario de texto de literatura española, matemáticas y francés. Lo que llamaban en jerga “restos”
- A ver, Pepito, ¿qué es contar?
- Contar es poner en correspondencia biunívoca el conjunto de los números con el de las cosas que queremos contar, cantaba Pepito como un papagayo sin saber lo que decía
Literal ¡Qué horror! Así de irracional era la cosa. Como por mi especialidad de “Filosofía Pura”, había estudiado lógica formal, se suponía que tenía que saber lo que en aquel entonces era “matemática moderna” Y así aprendí matemáticas. Ahora cuando lo cuento nadie se lo cree. A los senos y cosenos no llegamos ¡Lástima!

Mirad, chiquitos, con vosotros no puedo atribuirme méritos que no tengo y si algo hice bien es porque salió así. Tuvimos encuentros y desencuentros, que de todo hubo, y traté de hacer juegos de prestidigitador. Hice muchas tonterías. Me moví a mis anchas. Unos días disfrutábamos todos; otros me levantaba con mal pie y, seguro que llegaba avinagrada y repelente. Os hablé mucho, muchísimo. Os conté historias e historietas que formaban parte de cómo entendía – y sigo entendiendo - la enseñanza. Primero tenía delante de mí niños, luego alumnos, y los niños no pueden mantener, creo, la atención durante cerca de una hora aguantando rollos macabeos. Muy necesarios, pero rollos, así que os contaba pamplinitas que hacían la clase más digerible. No os contaba nada portentoso. Eran pequeñas historias humanas para mocitos que tan pronto reían como estaban hundidos en la miseria sin saber por qué. A cambio, disfruté muchísimo con vosotros y ahora, cuando no lo esperaba, habéis sido generosísimos devolviéndome CARIÑO con mayúsculas. Jamás, jamás olvidaré esa entrada en el Manolo. Estaba tan emocionada, tan nerviosa, que esa noche no dormí y a las seis estaba leyendo Le petit prince – les grandes personnes ne comprennent jamais rien toutes seules, et c´est fatigant, pour les enfants, de toujours et toujours leur donner des explications –traducción para los de inglés y para los que lo hayan olvidado: Los mayores no comprenden nunca nada solos, y es cansado, para los niños, desde siempre y siempre darles explicaciones ¡Casi nada! ¡Como son los mayores!  

Gracias, gracias por haberme enseñado a ser profesora. Gracias por haberme hecho sentir, por un momento, una mezcla de Ava Gadner y Sofía Loren. Gracias por ser tan majos y tan guapos. Sí, sí, sí guapos. No me he equivocado. Guapos aunque algunos tengan la frente un poquitín despejada. ¿Y las niñas? ¡Dios! Las niñas estaban esplendorosas. Todos entrañables, queribles, achuchables ¡Y yo con estos pelos!

Perdón por haberos hecho padecer mi inexperiencia y perdón si herí a alguno sin querer.

“Mis niños de Marchena”, je ne vous dis pas au revoir, je vous dis à bientôt et recevez un gros bisous parce que je vous adore.– Traduzco, melones: no os digo adiós, os digo hasta pronto y recibid un beso gordo porque os adoro

Firmado: Pilar
La que en su día fue para vosotros la Srta Pilar


Le conseil du jour: soyez sages – El consejo del día: sed buenos, honestos, prudentes.

S O S: Como entre vosotros hay las más diversas profesiones, ya mismo se va a necesitar un geriatra.

martes, 17 de mayo de 2016

DEDICADO A PILAR GIL




31 de mayo, martes, 17:30. Una llamada telefónica de una chica con voz suave y melosa. Dije para mí: ¡Ya me quieren vender un colchón maravilloso y unos cojines para la tercera edad! Y yo, mientras escucho, me voy inventando un rollo para quitarme del lío.

         Pero ¡sorpresa! La voz suave y melosa que pregunta por María Angustias Gil resuelta ser la de Blanca, la hija de Pilar Gil, que me informa del festejo que en secreto le están preparando sus antiguos alumnos de Marchena.

         Me encanta después de 40 años recordar el Instituto Isidro Arcenegui y a sus gentes. Con Pilar Gil he tenido algunos contactos, aunque muy espaciados en el tiempo; pero sabemos la una de la otra.




Me he puesto a buscar fotos de aquellos cursos, de viajes, fiestas, etcétera.
 Y algo he encontrado.



       
 Y además, como recuerdos de mis cursos viviendo con Pilar, guardo con especial aprecio un cabecero de cama diseñado por ella, de hierro azul, precioso, un pijama y dos agarradores de cocina muy originales. 



         Ella era genial. Tenía una creatividad sorprendente. Recuerdo que una tarde lluviosa y sin tareas educativas, en media hora me hizo un pijama de estilo japonés y me quedé estupefacta. Cómo se puede diseñar, comprar la tela, cortarla y coserla… y en un dos por tres… ¡pijama hecho! Las cosas de Pilar Gil. Nunca había conocido una apersona de mente tan rápida, que se le ocurre hacer algo y en cinco minutos está en la tarea y además acaba pronto y con toda eficacia. Igual era en la cocina o haciendo un jersey o una bufanda. ¡Qué desenvoltura!

         Tengo muy buenos recuerdos de emociones compartidas, de su amabilidad y cariño; y de su generosidad en pedirme que viviera en su casa sin contrapartida alguna.

         Estuve en Marchena cuatro cursos y conocí a mucha gente amable y cariñosa. Me sentí muy bien allí y eso que llegué no de buena gana. Ya recordaremos el sábado 18 más cositas.

         Muchas gracias por acordaros de mí para esto.

         Besos de Angus.